cómo emprender si soy tímida

¿Puedo emprender si soy tímida?

Aviso: este va a ser un post muy personal y sincero en el que voy a tratar de responder una pregunta que yo misma me he hecho mil veces: ¿Puedo emprender si soy tímida? ¿Cómo voy a ser capaz de hacerlo si me da terror exponerme o lo que opinen de mí los demás? ¿Cómo me voy a enfrentar a mi miedo al fracaso o al ridículo?

Pues bien, la conclusión a la que yo personalmente he llegado es que sí, puedes emprender y tener éxito aunque seas tímida o introvertida. De hecho, peces muy gordos de los negocios como Bill Gates y Mark Zuckerberg se consideran personas tímidas o introvertidas. Por lo que poder, se puede.

No obstante, si eres tímida, introvertida o las dos cosas (más adelante veremos las diferencias), ya te habrás dado cuenta de que fácil no es. 

Pero, ay amiga, si a ti te gustaran las cosas fáciles, te habrías buscado un trabajo cualquiera de 9 a 5 en el que te pudieras pasar el día sin hacer ruido detrás de una pantalla. Tal vez, incluso lo has hecho durante un tiempo o lo sigues haciendo mientras te decides a dejarlo. Pero, si estás leyendo esto, tú y yo sabemos que eso no es lo que te llena.

No quieres un trabajo en el que todos los días sean iguales y, definitivamente, no te gusta lo fácil. Tú quieres dedicarte a algo que sea significativo para ti, aunque duela. 

Y doler va a doler. Porque ya seas la persona más tímida del mundo o la más atrevida, emprender es chungo. Si eres tímida o introvertida, la cuesta se va a hacer todavía más empinada. Vas a tener que acostumbrarte a hacer cosas que tal vez te resulten un poco incómodas. Pero, precisamente, de eso va la cosa. Emprender se trata de crecer. De dejar atrás viejas creencias limitantes que ya no te sirven. De enfrentarte a tu peor enemigo (que está justo entre tus dos orejas). De dar un pasito pa’lante y otro para atrás. De atreverte a dar ese paso, aunque escueza.

Esto va de echarle ovarios y de perderle el miedo al qué dirán porque, digan lo que digan los demás, se trata de tu vida y nada es más importante que vivir haciendo algo que tenga sentido para ti. 

Si eres tímida o introvertida y quieres emprender, mi consejo es: no tires la toalla antes siquiera de intentarlo. Conócete, quiérete y lucha por tu sueño como si te fuera la vida en ello porque, realmente, eso es justo lo que te estás jugando.

En este post vamos a ver las diferencias entre ser tímida e introvertida y a explorar algunas claves que yo considero importantes para emprender si eres tímida.

La diferencia entre la timidez y la introversión

Antes que nada, quiero hablar sobre las diferencias entre ser tímida e introvertida, ya que estos dos adjetivos a menudo se confunden y no son lo mismo.

Las personas tímidas suelen sentir miedo o ansiedad a la hora de relacionarse con los demás. Temen las críticas negativas y no estar a la altura. Suelen tener falta de autoestima y esto les hace sentirse excluidas. Es un quiero y no puedo. Quieren entrar en un determinado círculo, pero no saben cómo.

Las tímidas suelen sentir que algo les falla. A la hora de comunicarse con los demás, sienten que no tienen nada que decir, que les falta conversación o que no son interesantes. Por eso, puede que al hablar les tiemble la voz, les entre ansiedad, se queden en blanco o les suden las manos. La verdad, es una sensación muy poco agradable que yo misma he vivido muchas veces durante bastantes épocas de mi vida. 

La timidez, por tanto, puede ser muy limitante. Es una barrera invisible, pero la más alta de todas. Una barrera que te impide hacer cosas que realmente quieres hacer y genera mucha frustración. A la hora de emprender se puede manifestar de muchas formas: no ser capaz de mostrar tu trabajo, no poder hacer networking con otras personas que te pueden ayudar, no ser capaz de conectar con tu audiencia por no querer aparecer en vídeo, no atreverte a ser tú misma y a decir lo que realmente piensas, etc. 

La buena noticia es que la timidez se puede superar. Con muchísimo trabajo personal y esfuerzo, pero se puede. 

Por otra parte, están las personas introvertidas, que no tienen por qué ser tímidas. Si ese es tu caso, lo tendrás un poco más fácil a la hora de emprender. Ya que, si eres introvertida, no necesariamente tendrás problemas de confianza en ti misma o falta de autoestima. 

Simplemente, te gusta tener tu espacio y necesitas recargar las pilas pasando tiempo a solas. Prefieres las actividades tranquilas como quedarte en casa leyendo a ir a una fiesta llena de gente. En el caso de quedar con gente, te gustan los grupos pequeños de no más de 2 o 3 personas para poder sentirte realmente a gusto y en confianza. También te decantas por lugares poco ruidosos. El exceso de estimulación te satura y estar con un grupo grande de personas absorbe toda tu energía. 

Si eres introvertida, emprender también te puede resultar agotador en el sentido de no tener ganas de relacionarte con muchas personas, no sentirte cómoda hablando en público,  preferir trabajar sola a colaborar con otras personas, etc.

No obstante, si eres introvertida, ser emprendedora puede ser una ventaja, ya que estarás creando un negocio en el que no tienes que rendir cuentas a nadie, ni tampoco tendrás que trabajar en equipo.

Para resumir, la timidez está más relacionada con la vergüenza y la aprobación social mientras que la introversión es simplemente la necesidad de espacio y de un ambiente tranquilo, donde no haya demasiados estímulos.

Por si te sirve de consuelo, yo me considero ambas cosas: tímida e introvertida. Tímida cada vez menos e introvertida cada vez más. Pero he decidido que ninguno de estos dos adjetivos me va a seguir limitando a la hora de construir mi vida o el trabajo de mis sueños.

¿Cómo emprender si soy tímida? 8 consejos para hacerlo

A continuación, voy a darte unos cuantos consejos que yo misma he empezado a implementar a la hora de emprender como persona tímida e introvertida. Espero que te sirvan si estás intentando crear un nuevo negocio o un proyecto personal y realmente quieres hacerlo a pesar de esas barreras que tú misma te has puesto.

1. Sal del armario

Emprende desde lo que tú eres y no pretendas ser una persona diferente. No hay nada más bonito que la autenticidad, conocerse y aceptarse a una misma. 

Yo admito que soy tímida, pero eso no me hace menos válida. A pesar de mi timidez, me considero una profesional y una comunicadora excelente. 

Además, mis ganas de superarme y de conectar contigo son incluso mayores que mi vergüenza y mis otras creencias limitantes. Mi timidez no va a seguir siendo una limitación. Me acepto, me entiendo y emprendo desde lo que soy.

2. Potencia tus fortalezas

No todo de la timidez es negativo. Si eres una persona tímida o introvertida, seguro que has tenido tiempo de desarrollar otras habilidades que no todo el mundo posee.

Por ejemplo, a mí ser tímida e introvertida me ha hecho tener un mundo interior muy rico. 

Ser tímida me ha ayudado a escribir mejor, ya que siempre me ha resultado más fácil expresarme a través de la palabra escrita.

Ser tímida e introvertida me ha enseñado a saber escuchar, que es algo que no todo el mundo sabe hacer.

También me considero una persona altamente sensible (a lo que ahora llaman PAS). Ser tan sensible me ha hecho desarrollar una gran empatía, entender a los demás y conectar con ellos. Esta sensibilidad también me sirve para vivir con intensidad. Es verdad que sufro el doble que una persona “normal”, pero también disfruto el doble de los pequeños placeres de la vida. Considero que esta gran sensibilidad es uno de mis superpoderes.

Así que yo en vez de torturarme por mi forma de ser, potencio y saco lo mejor de mí.

3. Ve a lo tuyo

Si eres tímida, sé que el miedo a lo que piensen o puedan pensar de ti los demás es paralizante. Pero es que si te paras a pensarlo un momento, esto no tiene ni pies ni cabeza. En primer lugar, es tu vida así que, ¿qué más da lo que pienses lo demás? Y en segundo lugar, ¿quién está realmente todo el día pendiente de lo que tú haces o dejas de hacer?

La realidad es que todos estamos pensando en nosotros mismos y en nuestros propios problemas. Nadie le está prestando demasiada atención a lo que tú hagas. 

4. Invierte en formación continua

La formación continua es fundamental si quieres emprender, sobre todo si tienes falta de autoestima. Lee, haz cursos y estudia. Cuanto más preparada estés, más segura te sentirás. Invierte todos los días un ratito para nutrir el coco. Esto te ayudará a sentirte cada vez más capacitada.

5. Invierte en salud mental

Una cosa que me sorprende muchísimo de la educación formal es el poco peso que tienen en las escuelas cosas tan importantes como la salud mental, la inteligencia emocional, la autoestima, etc. 

Por ejemplo, yo en el cole todas las semanas tenía dos clases de educación física. Y, aunque considero que el deporte es muy importante y que se debe de incentivar en las escuelas, ¿por qué no se les enseña a los niños también un poco de educación mental? 

Demasiadas matemáticas y mucha paja, pero muy poca sustancia en mi opinión. Y claro, así crecemos todos con tantos temas sin resolver y sin tener ni idea de cómo gestionar nuestras emociones. 

Por eso, si has crecido arrastrando rencillas mentales del pasado, nunca es tarde para trabajar esos bloqueos que no te dejan avanzar. Trabaja esos traumas del pasado con un profesional. Haz psicoterapia, pide ayuda. No hay nada de malo en ello y es algo que la gran mayoría de personas necesitamos.

Si el pasado no es un problema, pero quieres que alguien te acompañe y te dé un empujoncito, trabaja con un coach personal. 

De nada te van a servir tantos años de formación si luego no eres capaz de creértelo y mostrarle al mundo todo lo que tienes que ofrecer.

6. Practica en casa delante del espejo

Si te da terror exponerte, empieza a prepararte en casa. Lee en voz alta. Grábate y escúchate. Practica delante del espejo. Acostúmbrate a oir tu voz. 

Da pequeños pasos. Pregúntate ¿cuál es el paso más pequeño que puedo dar hoy que me acerque a mi objetivo? No pretendas ir de 0 a mil, pero ponte en movimiento aunque sea lentamente. Verás que si empiezas a hacer cosas, cada vez te resultará más fácil y te importará menos lo que puedan pensar los demás. 

7. No te compares con los demás, compárate contigo misma hace unos años

Especialmente, no te compares con desconocidos en Instagram que:

  1. Solo muestran una versión de su realidad con filtros y no hablan de los días malos (que si son humanos, también tendrán).
  2. Tienen otras circunstancias, más años de experiencias, etc. 

Compararte con los demás no te va a hacer ningún bien. Eso sí, mira atrás y compárate con quién eras tú antes. Ahí probablemente notarás una evolución positiva.

Ahora piensa en quién quieres ser dentro de 5 o 10 años y trabaja para convertirte en esa persona.

8. Recuerda que tienes mucho que decir

Hay mucha gente que quiere escucharte. Ya no eres la niña que no era capaz de levantar la mano en clase. Ahora tienes mil experiencias y aprendizajes que merecen ser compartidos. Hay clientes que están buscando trabajar con una persona exactamente como tú. Pero, si no abres la boca y dejas que te encuentren, no podrán hacerlo. Pónselo fácil.  

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